15 jun 2015

Noticias, por si alguien lee.

Anduve perdida por años, hasta dijeron que estaba muerta. Malas noticias, señores. Estoy viva y coleando. ¿Qué? Bueno, al grano, después de un bloqueo enorme del cual solo resultaron algunos suspiros literarios, he vuelto. Completaré todo lo que falta, y empezaré a traducir ya que aspiro a mejorar mis habilidades en inglés. Y si, solo si logro llegar a ser mejor en japonés/italiano, también lo haré. Quizás ya nadie me lea, pero así empecé este blog, sin esperar nada más que un espacio donde escapar. Bueno, he encontrado de nuevo mi rumbo a este refugio. 

Traigo algunas novedades, pensaba abrir otro blog -sí, otro, que lata- pero solo abriré una sección en inglés aquí mismo. Y creo que ya es hora de cambiar este horrendo diseño ¿Cierto? A ver qué logro sacar de mi podrida cabeza. Hasta unas horas, humanos. Como siempre, agradecida de su lectura –si es que aún alguien lee- 

 Kainet/Keemdictator

23 sept 2014

Fanfic serial: My Cloud & Your Insomnia Final

Título del Fanfic: My Cloud & Your Insomnia
Parejas: YeWook
Tipo: Yaoi
Capítulos: 6.2/6
Género: Angst, Drama, AU.
Clasificación: Rating {M}.
Advertencias: Angst.
Descripción: ‘¿Has cumplido tus sueños? Yesung’- me pregunto cada noche al cerrar los ojos y enfrentar mi realidad.
Comentario del Autor/a: Y llegamos al final, espero que les haya gustado. Lamento las veces que demoré, a veces quedarse sin PC y escribir desde el celular no es de gran ayuda. Bueno, gracias por acompañarme en este largo y lindo viaje de escribir mi primer YeWook como pareja principal. Me gustó mucho hacerlo, sobre todo porque exploré más las personalidades que no desarrollé mucho en mis anteriores seriales mixtos.



CAPÍTULO SIETE


‘¿Has cumplido tus sueños? Yesung’- me pregunto cada noche al cerrar los ojos y enfrentar mi realidad.



Pronto será temporada de peras en tu pueblo natal, mi actual residencia. Luego de aquella noche decidí independizarme. Mamá lloró mucho pero me apoyó. Dejé Seúl y volví a Incheon solo para recoger mis cosas y mudarme. Encontré un departamento cerca a la que solía ser tu casa cuando estábamos en secundaria. Conseguí un trabajo en un restaurante y reinicié mi vida. Yesung ¿Me extrañas? Lamento haber huido tras escuchar que querías que seamos solo amigos. Pero ¿Qué más podía hacer? Claramente era doloroso estar cerca, quizás lejos, podríamos vivir más tranquilos. Eso pensé. Yo te extraño, la soledad es cada vez más insoportable, pero quizás no se compara a lo que sentiste todos esos años, encerrado en la correccional. Lo lamento, nunca debí pedirte que vayas conmigo. Lo lamento y me duele tanto el pecho de sentir todos esos recuerdos abrumarme. He hecho un amigo aquí, él suele venir a cenar y hablar de sus sueños. Sueños que, a veces, me gustaría imitar. Tan solo para tener un sueño.


-¿En qué piensas?- pregunta mi amigo mientras me quedo pensativo.
-Pronto será temporada de peras…- susurro antes de seguir comiendo.
-Hyung, estás muy delgado. Debes alimentarte mejor ¿Si?- se preocupa y me causa gracia con su mal coreano.- Hyung no te burles de mi acento.
-Lo siento, es gracioso. Por cierto ¿Vas a adicionar de nuevo?
-Sí, pero siento algo de nervios. ¿Crees que me dejen? Quiero decir, soy extranjero.
-Henry, eres muy talentoso, debes seguir tu sueño.- bajo la cabeza, rendido ante mis propios sueños. No los recuerdo.
-Hyung ¿Cuál es tu sueño? ¿Ser chef?
-Sí, quizás. Termina de comer, debemos ir a trabajar en una hora.- me apresuro a recoger mis cosas. Ambos trabajamos en aquel restaurante, claramente para Henry es temporal. Quizás ese sea mi destino, cocinar.



Ambos caminaron hasta el restaurante de comida italiana, se colocaron los uniformes e iniciaron un día más de trabajo. Henry era un estudiante de secundaria que acababa de llegar de Canadá, con el sueño de convertirse en artista. Un genio musical ante los ojos de todos. Muy admirado pero con pocos amigos, su mal coreano usualmente hacía que los demás se burlen de él en el colegio. Ni bien empezó a trabajar a medio tiempo se hizo amigo de Ryeowook quien parecía estar absorbido en su realidad. Parecía alguien sin esperanza alguna del futuro. Su rutina diaria era agotadora, sin cambios. Pese a todo es, se las había ingeniado para conseguirse un teclado y empezar a componer. Pese a que no cantaba, componía canciones que a veces Henry interpretaba en su casa. Ya iba a ser un año desde que regresó de Seúl, no sabía nada de sus amigos ahí, ni de Yesung.



-Baby, este sitio es bien… rural ¿No?- Sonrió Sungmin mirando alrededor de aquella ciudad.
-Yesung es un campesino, lo molestaré cuando volvamos a verlo en Seúl.- bromeó ácidamente el menor mientras buscaba la mano del otro.- Vamos a buscar a la nube de Antonio Yesung.- siguió bromeando a lo que su novio le pegó fingiendo enojo.
-No seas tan cruel. No es lindo ¿Entendido?- hizo puchero a lo que el chico de ciudad bajó sus labios hacia los del otro. Sungmin cerró los ojos esperando un beso que nunca llegó.
-Es un pueblo conservador, mejor no exponerme. A ti se te nota, pero yo si paso como normal.
-¿De qué demonios hablas Cho?- chilló Sungmin haciendo berrinche.
-Te vistes de rosa, usas labial de fresa, eres lindo… es obvio que eres gay.
-Claro, y tú eres el macho de Corea del Sur… No me hagas reír, lloras cada vez que piensas en el servicio militar. Si vamos a hablar de masculinidad…- Sungmin no terminó de hablar ya que su novio lo jaló de la cintura y lo beso rápidamente para silenciarlo.- tú eres muy masculino…-susurró encantado.
-Vamos.- el menor jaló de la mano de su novio de forma posesiva.- Ya estoy harto de ver a Yesung depresivo.


Casi tiro los platos al verlos sentarse en una mesa del restaurante en el que trabajo. Caminé pálido hasta ellos y, ante la mirada de mi enojado jefe, pregunté por su orden. Sungmin dijo estar a dieta así que solo pidió verduras. Cho, por el contrario pidió vino y pasta. Son una pareja muy linda, aunque claro, eso no es lo que me preocupa. Me preocupa verlos aquí, mi corazón duele pensando que quizás algo le pasó a Yesung. Henry luce algo distraído desde ayer, pareciera que su menta volara, realmente me pregunto qué está sucediendo con el mundo ¿Cuándo mi solitaria tranquilidad se ha convertido en esto? Luego de cerrar el restaurante los invito a mi casa, no es muy grande pero asumo que no tienen dónde pasar la noche. Henry nos sigue tras presentarlos. Ambos lo miran desconfiados, recelosos, quizás es porque es extranjero. Solo espero que ellos se comporten y no asusten a mi único amigo. Después de todo, Henry no sabe que me gustan los chicos, menos que tengo amigos que son pareja. Todo sería demasiado extraño y difícil de explicar.


-¿Cómo conoces a Wookie?- preguntó directamente Sungmin mientras se abrazaba a su novio.
-Del trabajo…- respondió Henry tratando de no sentirse abrumado por el excesivo skinship de esos dos que tenía en frente.
-Minie ¿No quieres postre? Mi tarta de peras es famosa en el restaurante.
-Estoy a dieta…-lloró el nombrado mirando aquella comida tan apetitosa.
-Yo quiero su porción y la mía, entonces…- chilló Kyu
-Eres un cerdo, Cho.
-Un cerdo que amas… deberías comer, no sé para qué haces dieta.
-Cierto, Minie, está muy delgado…- intervino Wook.
-Hyung, ¿Yo también puedo tener una segunda porción?- Henry saltó feliz al ver que quedaban aún muchas porciones.
-Los odio a todos…- chilló Sungmin.
-Cambiando de tema…- Kyu clavó los ojos en Wookie.- Creo que tú nos debes una explicación.
-Kyu…
-En serio ¿Quién es este niño? ¿Es tu pareja o qué? ¿Por qué no nos has contactado en un año? ¿Por qué te fuiste sin avisarnos? ¿Acaso no habías vuelto por el raro de Yesung?- Wook se quedó de una pieza ante tantas preguntas agrias.- creí que éramos tus amigos…
-Lo lamento.
-No hemos venido por una disculpa, sino por explicaciones.
-Hey, hey… Hyung y yo no somos pareja… a decir verdad yo ya tengo alguien que me gusta…- se apresuró Henry sonrojándose.- Hyung, mejor vuelvo otro día, debes hablar mucho con tus amigos.


‘La distancia no soluciona nada.’- decía aquel libro de Murakami que había empezado a leer. Ryeowook ¿Nuestra distancia ha servido de algo?


Luego de aquel día no volví a saber de ti. Me dediqué a encerrarme en mi departamento y a hablar de nuevo con mi vieja mejor amiga. A veces ella se para frente a la puerta, como esperando que vuelvas. Quizás yo también quiero que vuelvas. Quizás fui un tonto al pedirte que seamos solo amigos. Tenía miedo. Sigo teniendo miedo. Ya muchas veces he discutido con Kyu. Él dice que soy un cobarde. Se indigna al ver que no lucho. Dice que nunca lograré nada si no salgo y enfrento todo esto. Y quizás, solo quizás, tenga algo de razón. Me dueles, mucho. El pecho se me estruja cada vez que susurro tu nombre. No obstante, hay tanto en ese pasado, tanto como para siquiera pensar en un futuro. Jongjin dejó de hablarme, está decepcionado y no lo culpo. Mamá viene de tiempo en tiempo a limpiar la casa y ver cómo sigo. Ya nadie parece querer ayudarme y quizás es justo, se cansaron de verme hundido. Incluso Sungmin se ha enojado conmigo.

-Padre ¿Qué haces aquí?
-Tu madre está algo atareada así que me pidió que venga a verte.- mi padre nunca dice nada, aceptó todo esto de forma silenciosa pero nunca dice nada al respecto. A veces pienso que le afecta mucho que yo sea tan extraño.
-Antonio… ¿Has cenado? ¿Cenamos juntos?- lo sigo en silencio hasta la cocina, calienta la comida que mamá envió y nos sentamos a comer.- ¿Cómo has estado? ¿Estás tomando tus medicinas?
-Sí, gracias padre.
-Hijo ¿Sabes por qué nunca he dicho nada acerca de cómo llevas tu vida?
-Siempre he pensado que te duele ver el fracaso que soy… si tengo que ser sincero, debo decir eso.
-¿Fracaso? Tú no eres un fracaso, Yesung Antonio.- Papá nunca se vio tan ofendido como lo veo ahora.- Precisamente porque creo y confío en ti es que siempre me he mantenido al margen.
-¿A qué te refieres? – dejo de comer y lo miro atento. Quisiera entender sus palabras pero me es imposible.
-Siempre he creído que eres capaz de solucionar todos tus problemas por ti mismo, siempre he creído en tu fuerza, en tu talento… por eso jamás he querido tratar de meterme en tu vida, pero creo que en este momento, debes reflexionar. Siempre has hecho las cosas a tu manera, a tu paso, eso es algo que admiro mucho en ti. Pero ¿No crees que alejar a la persona que te ama es algo sin sentido?
-No tengo nada que ofrecerle
-¿Eso es algo que decidieron ambos? ¿Él te ha pedido algo que no puedas darle?
-No. Pero con mi inestabilidad…
-El peor error que cometí fue creer que tu madre no me necesitaba en su vida, gracias a eso creciste lejos de mí. Luego vi mi error, había decidido por mí mismo en los temas de una pareja. Pedí perdón, ya que egoístamente creí que lejos estábamos mejor. Esto es algo que solo tu madre y yo sabemos. ¿No crees que sea hora de enfrentar a Ryeowook y preguntarle qué es lo que opina de todo esto?
-Padre…
-Estoy muy orgulloso de lo que eres y de lo que creo que serás en el futuro, pero te aconsejo como mayor que soy… que no seas tan egoísta con alguien que te ama. Dices que no puedes ofrecerle nada cuando él jamás te ha pedido algo. ¿Crees que eso tiene sentido?
-Pero él se ha ido…
-¿Es delito ir a buscarlo?
-No
-Entonces ¿Qué haces cenando con este viejo en lugar de ir donde la persona más importante en tu vida?
-No lo sé.
-Nadie sabe nada de la vida, solo sabemos que es mejor lamentar hacer algo a lamentar nunca haber intentado.



‘¿Cuánto más debo perder hasta que mi corazón sea perdonado?’- decía la canción que escuchaba en aquella madrugada en la que salí a seguir mi corazón.


Desearía tener una vez más, una oportunidad más para no pedirte ir a buscar a mi padre. Para quedarme a tu lado en ese eterno campo de peras en el que nos enamoramos. Las estaciones pasaron, cambiaron, nosotros crecimos y cambiamos con ellas. Era inevitable, supongo. Si me cumplirán un deseo esta noche, pediría estar a tu lado y decir todas aquellas palabras que mi timidez nunca me dejó decir. ¿Recuerdas el verano en tu casa? Recorro el camino de peras que alguna vez caminamos juntos para ir al colegio. Tu sonrisa viene a mi mente. Desde aquellos años no ha habido un día en el que no te busque en cada rostro con el que me cruzo. Desde aquellos años no ha habido nadie que llene mi corazón como alguna vez tus manos lo hicieron al tocar mi rostro. Sungmin y Kyu se quedaron dormidos hace ya como una hora. Me sentía abrumado. Lloré mucho con ellos, necesitaba salir y caminar. Olvidar, según yo. Pero aquí me tienes Yesung. Recorriendo todo este pueblo que alguna vez fue nuestro. ¿Dónde estás? ¿Estás durmiendo ya? Te añoro más que ayer, quizás menos que mañana. Te añoro y siento que las lágrimas llegan al pensar que una vez más será temporada de peras aquí. Sin ti. Siempre te busco, no importa donde, no importa cuánto trate de convencerme de que ya no estás aquí, te sigo buscando ¿Lo llamamos esperanza?


No tuve respuesta de nadie, así que silencié mis pensamientos y seguí a mi corazón. Tomé el primer bus a Cheonan, a ese pueblo en el que nosotros fuimos uno. No sé si estás ahí Ryeowook, pero en el amanecer de mañana quiero verte y decirte todo lo que he guardado hasta ahora. Siento que si estoy contigo soy capaz de todo. Te busco en la plaza, en nuestro antiguo colegio. ¿Recuerdas cuando veníamos juntos? Lo que daría por abrazarte más veces de las que te abracé en el pasado. Las estaciones cambiaron, nosotros también, pero algo en mí nunca cambió, el hecho de que te amo como siempre. Y si alguien me diese la oportunidad de cumplirme un deseo, pediría estar a tu lado ahora mismo. Volverme fuerte a tu lado. Eso pediría. Que alguien me dé una vez más, una oportunidad más para dejar lo egoísmos. Te sigo buscando, la madrugada se hace profunda y no consigo encontrarte. Mi corazón late fuerte, siento que el aire me falta y el miedo llega. Trago saliva, no es momento de esto. Puedo controlarlo. Soy fuerte. Soy fuerte si estás a mi lado, tomando de mi mano. Soy fuerte, Ryeowook. El campo de peras donde alguna vez cantamos juntos. Extraño esa voz tan hermosa. Extraño cantar para ti. Extraño esos años. Los recuerdos del verano me abruman y de repente, en medio de mi desesperación, veo una silueta sentada frente al río. Mis pies corren, no importa si es un espejismo, no importa si me estoy volviendo loco. Nunca lo sabré si huyo. Corro, esa espalda es tu espalda, esa fragilidad es tuya, solo tuya ¿Cierto? A partir de mañana quiero decirte ese ‘Te amo’ que nunca te dije.


-Ryeowook…- susurró Yesung antes de abrazar aquella silueta.
-Te he estado esperando mi querido insomnio…- volteó el nombrado, no era un espejismo, era real. Estaba ahí, frente a él, esperando por él.



FIN 

17 ago 2014

Fanfic Serial: Chocolove - Bonus 3

Autor: Kainet
Titulo: Chocolate & Love (AKA Chocolove)
Capitulo: Bonus
Fandom: Super Junior, SHINee, TRAX
Parejas: Sichul / KyuMin / EunMin / Kangteuk / KiHae / YeWook / Etc.
Clasificación: Angst / Au / Lemon / Secuela
Comentario: Volví, sí, sí, me demoré de nuevo. La buena nueva es que ya tengo el 15 completo, pero primero quería dejarles un bonus.
Advertencia: Lemon

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BONUS
Strawberry infidelity

Sé que cosas como estas solo crean caos y confusión, pero es la vida que Sungmin parece querer tener. Sus ojos, noche a noche me mienten, me sonríen pese a que sabemos que sufre por el otro. Es tan egoísta que a veces lo odio, pero luego lo amo. Lo amo tanto que supero todos mis prejuicios, celos y miedos. Miedos, que horrible palabra. Me duele, me hiere, me asfixia en este amor de a tres del que nunca podré escapar. Él nunca va a decidirse. Nunca dejará de ser egoísta. Nunca. Y a veces pienso en marcharme, no mirar atrás y solo seguir con mi vida, pero luego pienso ¿Qué vida hay luego de Sungmin? Ninguna, me respondo en soledad. No sé vivir sin él y prefiero compartir a perder. No sé si Hyuk está de acuerdo con esto pero ya no tenemos muchas opciones. Evito mirar a los ojos de mi novio, sé que es incómodo haber hecho venir al otro aquí, pero no sé qué más hacer. Estoy cansado de todo esto.

Sungmin estaba apoyado en el mostrador de su cocina, aburrido, esperando alguna explicación de Kyuhyun quien solo atinó a sonreír incómodo con la visita. Hyuk estaba cruzado de brazos entre molesto y triste. Nunca debió ir a esa despedida. El menor de los tres dio un gran suspiro, tenía trabajo y no podía quedarse más tiempo a soportar ese silencio. Sabía lo que podría ocurrir al irse pero no tenía otra alternativa. Miró desafiante a su conejo pervertido y cogió sus llaves.

-      -  E-espera… ¿Te vas?- chilló Sungmin alarmado.
-     -   Alguien debe pagar las cuentas. Hablen, parece que no lo hacen debido a mi presencia.
-       Tu nos has juntado aquí.- Renegó Hyuk
-   -   Solo hablen y traten de arreglar esto de una maldita vez.- dicho esto Kyu salió azotando la puerta a lo que los otros se miraron nerviosos.
-    -  ¿C-cómo… has estado?- intentó conversar el chico rosa.
-   -    Ay por favor, evitemos los protocolos. Tu novio dice que aún me amas ¿Es cierto?- desafió Hyuk. Sungmin se quedó de una pieza. ¿Por qué amaba tanto a los hombres tan directos? Ya día a día lidiaba con uno.- ¿Es cierto? – insistió
-   -   Sí.- susurró sin pensarlo.- ¡Sí! He tratado de decidirme, pero no puedo, Hyuk. ¡No puedo!- rompió en llanto a lo que el otro se acercó a abrazarlo.- No me toques o no habrá marcha atrás…
-  -     Entonces empecemos de nuevo este camino sin retorno…- susurró cerca de su oreja antes de empezar a besar el cuello del más bajo.

Kyuhyun cerró los puños con rabia, solo había tenido que salir unos minutos para que esos dos empiecen a intimar. Se recostó en la puerta del departamento con los ojos perdidos. Impotente. Escuchando como dentro de esas cuatro paredes otro hombre hacía que su novio susurre pasión. Luego de unos minutos acomodó su corbata y siguió su camino al trabajo. Ya había tomado esa decisión, era compartir a Sungmin o perderlo para siempre. No había marcha atrás.

´Ahí… espera…´- susurró Sungmin mientras Hyuk acariciaba su intimidad. Rápidamente cayeron al sillón donde sobraba deseo para tan poca piel. El mono deslizó sus manos  hasta las partes más secretas del otro y empezó a incentivarlo. Sungmin mordía sus labios intentando controlar sus suspiros pero le era imposible mantener la cordura. Aquellos largos dedos sabía muy bien dónde y cómo entrar para hacerlo perder la razón. Tendido en la gran alfombra gemía de placer ante el intensivo de las manos del otro. Uno dentro, mordió sus labios hasta hacerlos sangrar. Dos dentro, gritó el nombre de quien estaba trabajando. Tres dentro, grito el nombre de quien estaba presente. Tres dentro, no había marcha atrás. Los amaba y deseaba a ambos. Quizás era la persona más egoísta del mundo. Quizás no merecía tanto, pero al fin y al cabo, era lo que era.  Dos dentro, su cuerpo empezó a bajar el ritmo. Uno dentro, Sungmin suplicó sentir a Hyuk por completo. Uno dentro, ambos se movían al compás de suspiros y silencios dolorosos que sabían a infidelidad consentida. Uno dentro, Hyuk acercó sus labios a los del conejo, quería sellar aquella unión. Uno dentro, Sungmin se sentó sobre su amante. Uno dentro, nada pararía ese caos en el que habían elegido vivir.

- Bien, ya tuviste lo que querías.- Dijo Hyuk colocándose la camisa.
- ¿De qué hablas? Yo te amo.
- ¿Me amas? Lo siento, yo solo buscaba desfogarme…
- No volveré a creer tus palabras.- Sungmin rodeó la cintura de Hyuk de forma posesiva.
- ¿Vas a decirme que no puedes decidirte y que egoístamente nos quieres a ambos?
- Sé que todos los caminos nos llevan al sufrimiento, Hyuk… ¿Por qué no sufrir de a tres?
- Maldito pervertido…- rio Hyuk volteando en el abrazo para buscar un beso.- Ya nada importa, Lee Sungmin. Destrúyenos si así lo deseas.


Nunca pensé encontrar a Kyuhyun en aquel café, había empezado a frecuentarlo para librar mis recuerdos de Junho, sin éxito alguno. Estaba perdido, mirando con ira una taza entre sus manos. Al acercarme pude notar que ese café ya estaba frío, intomable. Se senté frente a él y le sonreí. Luego de unos minutos notó mi presencia. Nunca podré explicar esos ojos tan dolidos al encontrarme ahí. Se veía tan solo. Tan dolido. Se veía como alguna vez me vi al perderlo cuando llegué a este extraño país. Sabía del nombre de su sufrimiento, de sus heridas así que evité preguntarle. Siguió mirándome directamente, como esperando que le diga algo. Como ansiando contarme todo lo que pasaba por su cabeza en ese momento. Mantuve mi sonrisa, algo nervioso. Acerqué mis manos a las suyas, estaba muy frío. Como si su cuerpo se hubiese congelado con sus lágrimas. ‘No voy a acostarme contigo, pero te ofrezco mi amistad y apoyo.’- bromee al descubrir las intenciones de Kyuhyun. Sonrió cínico a lo que soltó mis manos. Acomodó su cabello y miró avergonzado hacia un lado. ‘Sungmin se está acostando en mi cama con otro en este momento.’ – susurró enojado. Me reí, no pude evitarlo. Ya era hora de que el karma le regrese lo que había hecho. Esa pobre cama, tantas infidelidades había soportado. Me acerqué un poco a él, besé su mejilla y me despedí. El Zhou Mi que vino de china y el que tiene ahora enfrente son dos personas completamente diferentes. Se podría decir que he madurado. En el pasado hubiese corrido a acostarme con él y entrar en este retorcido juego creado por Kyuhyun, pero hoy me valoro más que eso. Mucho más. ‘Tienes que prometerme que vas a ser feliz, Cho Kyuhyun.’- le dije antes de irme de aquella cafetería, prometiéndome nunca más volver ahí. Ya era hora de ponerle un buen fin a muchos retorcidos pasajes de mi vida. Era hora de dejar todo atrás y prepararme para amar de nuevo. Amar de forma cálida como alguna vez amé a Junho.






Cherry oppa



La casa era enorme, tan enorme y tan pequeña ante los gritos de Heechul aquella tarde de verano. Su cuerpo se movía sin cesar sobre el escritorio de su novio. El mayor se aferraba fuertemente a la espalda del otro mientras cabalgaba entre papeles de trabajo y contratos del engominado menor.  Siwon embestía agitado a su novio de forma desenfrenada, después de todo el mayor se había aparecido vestido de niña, con un delantal rosa de cerezas y una delicada cinta en el cabello. Suficiente para tentarlo a dejar de trabajar y entregarse a la pasión. Pese a que se había mudado hace unas semanas, aún mantenían esos temas pendientes por conversar. Pero la paciencia del menor empezaba a agotarse. Lo torturaba no saber nada de su novio. ‘Veo que te gustan estos juegos.’- bromeó Heechul tirando su cabello hacia atrás de forma sensual. Siwon sonrió pervertido antes de continuar dándole placer. Al no recibir una respuesta, Heechul le clavó las uñas, cual gato. ‘Hyung, eso duele.’ – renegó un poco Siwon a lo que intentó apartarse. Pero el gato no planeaba dejarlo irse. Se aferró a su espalda y pidió suplicante por más. Continuaron en silencio hasta agotar todas sus fuerzas y caer rendidos en el placer. Siwon usualmente alzaba en brazos a su novio y lo llevaba a la habitación para dormir un poco. Pero esta vez solo se colocó la camisa y se metió a bañar. Quizás para calmar su enojo. En cierta forma se sentía usado. Cada vez que intentaba hablar de temas delicados, Heechul se le lanzaba encima y terminaba teniendo relaciones. Al principio era lindo, excitante y hasta divertido, pero ya empezaba a enojarlo.

-     -  ¡Yah!- chilló Heechul siguiendo a su novio a la ducha- ¿Cuándo has perdido tus modales?- su enojo era fingido, solo quería algo de engreimiento pero la paciencia se le había acabado al otro. Siwon se mantuvo en silencio, dándole la espalda a su novio. Tratando de calmar su ira.- He hecho una pregunta, Choi Siwon.- ordenó histérico el más bajo.- Responde maldita sea…
-    -   ¿Qué te hace pensar que yo si debo responder a tus interrogantes cuando tú me tienes en completa ignorancia de tu vida?- renegó abriendo la puerta de la ducha para alejarse antes de que el otro inicie una pelea sin sentido.
-       -   ¿De qué diablos hablas?- el enojo fingido duró unos segundos, ahora si se sentía ofendido.
-       ¿En serio? ¿De qué hablo?- volteó violento Siwon a enfrentar al mayor.- ¿En serio me dices esto? Vivo una tortura pensando por qué te acostaste con Yunho. Cuántas veces lo hiciste. Y jamás te reprocho nada. ¡Tengo derecho a estar enojado!- alzó la voz a lo que el otro atinó a lanzar una cachetada iracundo. Esperaba que todos lo juzgaran pero él no, Siwon no. Usualmente el menor lo hubiese seguido pero esa cachetada le dolió aún más. Se quedó estático viendo como su novio se iba de la baño. A los minutos escuchó la puerta azotarse con rabia. Después de mucho habían peleado y no parecía ser una pelea pequeña.



Continuará… 

Sobre secuelas y continuaciones

Queridos lectores;

Buenas, sé que me he tomado demasiados lapsos de tiempo para finalizar algunos y continuar otros. Pido disculpas por ello. Quería hacer un post explicando sobre las secuelas de algunos seriales ya que muchas lectoras nuevas no saben acerca de eso. Seré breve.

En los listados de al lado figuran seriales completos y en proceso, pero no especifico si están o no relacionados, aquí la aclaración.

Primera Temporada: Sex & Candy
Segunda Temporada: Chocolate & Love (Aún en proceso)

Primera Temporada: Miracle
Segunda Temporada: Miracle Zero (Aún en proceso)

Primera Temporada:  Freedom
Segunda Temporada: Superhero



Gracias por su tiempo.
Kainet  

16 ago 2014

Fanfic serial: My Cloud & Your Insomnia 6

Título del Fanfic: My Cloud & Your Insomnia
Parejas:
 YeWook
Tipo: Yaoi
Capítulos: 6.1/6
Género: Angst, Drama, AU.
Clasificación: Rating {M}.
Advertencias: Angst
Descripción: No volvimos a vernos luego de besarte, de tocarte, de sentirte llorar frente a mis deseos. Mi hermano abrió la puerta y saliste corriendo. Intenté seguirte pero parecía que mis pies estaban clavados al suelo.
Comentario del Autor/a: Deben odiarme por tomarme tanto tiempo para este final.  Bueno nada, aquí está, espero que les guste.  



CAPÍTULO FINAL – 1ra Parte
Palabras que no deberías creer


‘Ryeowook, deslúmbrame, por favor.’
Pensaré cuando volvamos a encontrarnos.


No volvimos a vernos luego de besarte, de tocarte, de sentirte llorar frente a mis deseos. Mi hermano abrió la puerta y saliste corriendo. Intenté seguirte pero parecía que mis pies estaban clavados al suelo. Empecé a llorar en silencio a lo que Kyu me abrazó. Sé que mi hermano te siguió, pero no sé de qué hablaron ustedes. No volví a saber de ti. Ha pasado ya un mes y sigo preguntándome si fue real. Conforme pasa el tiempo me pregunto, no, me convenzo de que quizás, estoy perdiendo la razón por completo. Ya casi no salgo de mi departamento. Los ataques de pánico han aumentado considerablemente, siento fobia de salir de casa, de ir a los viernes acústicos, de cantar. Cantar, he olvidado lo bien que se sentía. Me paso horas de horas en total mutismo. Mirando la puerta, esperando que alguien me traiga algo de ti. Y de nuevo, como hace muchos años, no vienes. Deslúmbrame, Ryeowook, abre esa puerta y canta para mí.

Ha pasado algún tiempo, no sé cuánto, desde entonces me quedo en casa del novio de Kyuhyun. Sorprendentemente, me llevo mejor con Sungmin. Kyu a veces es algo cruel con sus palabras, asumo que es porque es amigo de Yesung. Son tan diferentes, no comprendo cómo es que han llegado a ser pareja. Kyuhyun estudia y trabaja por lo que a veces solo viene a cenar con nosotros. Sungmin usualmente se esfuerza en cocinar pero desde que llegué siempre termino cocinando para los tres. Y los días pasan, ayudo en la casa y evito pensar en aquella noche. No debí correr, pero estaba tan intimidado. Tan sorprendido de la velocidad de sus manos y de la debilidad de mi cuerpo. Bastó que toque mi piel para que algo en mi desee tenerlo de nuevo, como aquella vez en el campo de peras. Pero luego vuelve a mí la razón, yo quiero hablar con él, quiero aclararlo todo. Pedir perdón, dejar de sentir culpa. Aliviar su dolor. No quiero ser un trozo de carne. Yesung ¿Dónde aprendiste a tocar así? ¿Cuándo dejaste de ser el más distraído?

-          Ryeowook ¿Eres virgen?- pregunta descaradamente Sungmin con una sonrisa traviesa a lo que doy un salto desde mi silla y lo miro atónito.- Ya veo, tu primera vez fue con Yeye ¿Cierto?
-          P-peero de qué hablas…- Me sonrojo y trato de ocultar mis mejillas.
-          ¿Me equivoco?- presiona travieso juntando con una paleta de fresa en los labios- Mi primera vez no fue con Kyuhyun, pero aprendí a amar con él.- sonríe tonto a lo que me siento de nuevo, me intriga cómo Kyuhyun conquistó a un chico mayor que él.- ¿Curioso? Yo solía tener una vida…
-          ¿Heterosexual?
-          ¡Ay Dios, no! Mujeres no, no, no…- hace gestos graciosos a lo que sonrío confiado.-Un amigo de Kyuhyun solía ser mi amigo sexual y yo solía tener varios. –Lo miro con la boca abierta, Sungmin se ve como un niño, pero ahora confirmo que solo en apariencia.
-          ¿Cómo me dices semejante cosa?
-          Eres mi amigo, confío en ti.- Me sonríe a lo que me intimido, nunca había tenido un amigo desde lo que pasó con mi padre.- Bueno, bueno, una noche que me quedé a dormir con él, llegó Kyuhyun muy asustado. Lo acogimos y desde que lo vi, me gustó.
-          Pero salías con el amigo.
-          Ay no, solo teníamos sexo casual. Igual en aquellos años Kyuhyun pasaba por algo muy feo y bueno lo ayudamos esa noche.
-          ¿Vas a contarle mi vida o vas a alimentarme?- susurra Kyuhyun detrás de Sungmin a lo que ambos gritamos asustados.- Qué señoritas…- reniega a lo que servimos la cena y conversamos del día. Realmente me quedé muy intrigado sobre la historia de mis amigos, pero preferí no preguntar más.

La casa de Sungmin es acogedora pero los días sin Yesung son tan fríos sin importar lo abrigado que esté. Mi miedo crece y crece, no puedo dejar de pensar en él y estrujo entre mis manos la dirección que Kyuhyun me dio durante la cena. No me dijo nada, solo dejó el papel al lado de mi plato. Luego alzó en brazos a Sungmin y se lo llevó a su habitación, es evidente lo que hacen, me incomoda y siento que incomodo, pero algo me congela, evita que me levante y vaya corriendo a ese departamento a dos calles de aquí. Sí, Yesung y Sungmin vivieran a dos calles de separación. Irónico ¿No? Como si todo se confabulara para hacer un encuentro inminente. Cierro los ojos, fuerte, no quiero oír el sonido de la cama, es incómodo, no logro ignorar los susurros de Sungmin. Cargo a la tortuga y salgo, a caminar, a retar a ese destino que parece querer juntarnos. Camino sin rumbo, sin leer el papel en mi mano, sin leer los nombres de las calles. Guíame a donde tenga que llegar.


‘Dicen que no existen las coincidencias, solo lo inevitable.’
Susurré entre tus brazos aquella fría noche en la que aparecí en tu puerta.


Te abracé y al hacerlo una superficie dura nos separó. Un caparazón. Tangkkoma. Él lloraba mientras yo caía sobre mis rodillas, abrazado a mi primera mejor amiga. Tangkkoma había vuelto, él había vuelto, nadie lo había traído. Estaba ahí, frente a mí, llorando como un niño perdido. Me abrumé, perdí el control. De repente los espacios se hicieron muy grandes y el miedo incontrolable. La taquicardia me absorbió, no podía estar en pie y la respiración se desvanecía en mi garganta. Ryeowook, debiste asustarte mucho ¿Verdad?

Yesung ¿Qué vamos a hacer? Por primera vez vi la magnitud del dolor que te causé, del daño que hice en ti. No supe cómo ayudarte, mis brazos solo atinaron a enlazarse a ti. Mis labios solo buscaron besar tu frente mientras tú te encerrabas en ese mundo tan desconocido para mí. Y sentí que en ese escaso espacio, nos volvíamos más distantes. Por primera vez en mi vida supe lo que era un ataque de pánico. Descubrí aquello de lo que los otros no hablaban. Experimenté aquel estado que te hacía decir que yo no era real. Acaricié tus cabellos y tragué mis lágrimas. Besé tu frente hasta que poco a poco empezaste a calmarte. No te solté de mi abrazo, temía que al hacerlo te apartes más de este nosotros.

La calma llegó, llegó como llegaste a mi puerta. La calma llegó pero ya estábamos muy distanciados. ¿Qué te puedo ofrecer ahora? Nada. Te miré con los ojos repletos de lágrimas. Te miré y lloraste abrazado a mí. Te miré y por primera vez, te sentí real. Ryeowook, hace mucho prometí no volver a asustarte, hoy he roto esa promesa, supongo que debo llamar a tu mamá para disculparme ¿Cierto? Intenté separarnos físicamente, pero estabas aferrado a mí, como si fuésemos dos piezas incompletas que finalmente se habían vuelto a unir. Tú y yo encajábamos a la perfección.


‘Seamos solo amigos, Ryeowook’
Susurré a la mañana siguiente cuando tus labios buscaron una caricia.


Lento, guie mis manos hacia aquella taza de café que serviste para mí. Cerré los ojos y acerqué el calor hacia mi boca. Lento, aspiré el aroma a café recién pasado. No quería abrir los ojos. Solo estaba ahí, pidiendo en silencio que no rompas mi corazón de nuevo. Lento, un sorbo de aquella amarga delicia. Lento, otro sorbo de esa calidez que empezaba a darle fuerzas a mis pensamientos. Yesung, ese fue el café que más demoré en tomar. Con los ojos cerrados, esperaba que retractes tus palabras, que me digas que no crea en ellas. Lento, sentí que jalabas la silla y te sentabas frente a mí. Mantuve mis ojos cerrados, perdido en ese aroma a mañana. Lento, mantuve mis labios cerca de esa taza, rezando por una mentira. Lento, sentí tus ojos recorrer mi cuerpo. Lento, mi corazón empezó a romperse de nuevo cuando retiraste la taza de mis manos. Lento, abrí los ojos y te encontré llorando. Lento, me solté de la caricia. Lento, me dolías como nunca antes. Lento, tomé mi abrigo y salí de ahí. Lento, tan lento como el caminar de Tangkkoma, bajé escalón tras escalón. Lento, llegamos a nuestro final. Lento, mi corazón se congelo aquella mañana.

Continuará…


Ella quiere saber

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